Postales desde Jordania: mi mejor viaje del 2015

Este año 2015 que acaba hoy ha sido, sin duda alguna, el año que más veces he tenido que hacer y deshacer la maleta en toda mi vida. Aunque no puedo quejarme porque me creo un afortunado pudiendo trabajar en lo que más me gusta y con lo que más disfruto, sí es verdad que ha habido unos cuantos meses en los que he ido con la lengua fuera encadenando un viaje tras otro. Salir de Alemania con bastante frío en el cuerpo, llegar al pleno desierto de Dubai, volar a los pocos días al lluvioso Londres y de allí al calor de Tenerife, aunque no os lo creáis, todo esto agota y desconcierta. No sabes qué meter en la maleta, en qué hora vives y en los múltiples desvelos que tienes al dormir en diferentes hoteles, muchas veces no sabes dónde te encuentras al abrir los ojos. Tardas unos segundos en ubicarte. Aún así, compensa por lo enriquecedor que es y por las experiencias maravillosas que vives con gente de otras culturas totalmente opuestas a la tuya. Ojalá que en 2016 puede repetir las mismas sensaciones muchas veces.

A la gran mayoría de destinos en los que he estado en este año que acaba, me encantaría poder volver algún día. Sé que me he dejado en el tintero rincones fantásticos por descubrir, aunque de todos ellos me he traído vivencias increíbles. Pero si tengo que destacar algún país en el 2015, sin duda ha sido Jordania. Un país absolutamente fantástico por su historia y su pueblo. Sé que para algunos puede ser un “frenazo” decidirse visitar este país asiático por su cercanía a Siria y otros países de la zona, pero os aseguro que es un destino muy seguro para poder disfrutarlo en familia sin ningún tipo de problema. Sí que es verdad que ahora se respira por sus calles más seguridad y vigilancia policial pero no más que en cualquier otro país que está alerta por atentados terroristas. Jordania es un país pacífico y abierto. Solo tenemos que ser respetuosos con sus costumbres, como en cualquier otro país que visitamos.




Tengo que reconocer que Jordania me dejó impresionado nada más llegar. Para empezar, me recibió con una espectacular tormenta de arena. Nunca había vivido una y aunque mis ojos y boca no lo agradecieron, es algo que nunca había experimentado y me gustó vivir. Como en una gran obra de teatro, parecía que Jordania nos había preparado un grueso telón y lo fue disipando poco a poco para enseñarnos con delicadeza y sin prisa todas las maravillas que esconde: su caótica pero atrayente capital Amán, la enigmática Petra, el oasis de Wadi Mujib, el desierto rojo de Wadi Rum, el fascinante Mar Muerto… un destino hipnótico y cautivador. Sueño con volver pronto a Jordania y poder visitar los otros muchos rincones mágicos que esconde en sus tierras áridas.

Os dejo algunas postales de mi viaje a Jordania:

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Si estáis planificando vuestros viajes para el 2016, os recomiendo sin lugar a dudas que tengáis a Jordania en vuestra agenda de “destinos preferentes”. No os dejará indiferentes y tendréis un recuerdo precioso para toda la vida.

¡Feliz 2016 viajero!

Te invito a que sigas informado de mis viajes en mis redes sociales:




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *