Escapada a Oslo

Mi primer post de “Mis viajes” lo comienzo con Oslo, que no es el más reciente, pero si el más fácil de contar, ya que fue corto y el buen tiempo no acompañó. Por lo que, mi mujer Elisa y yo, como nos suele gustar, no pudimos visitar otra ciudad y hacer un combinado.

Decidimos escaparnos a la capital noruega en una línea de bajo coste, sabiendo de antemano que aterrizábamos en Torp, segundo aeropuerto de la ciudad y a una hora más o menos en  autobús. Al llegar estábamos un poco perdidos, pero enseguida nos juntamos con un puñado de turistas y entre varios alquilamos una furgoneta en el mismo aeropuerto. Es más económico y cómoda esta opción que coger el autobús de línea regular. Lo mejor de todo es que nos dejó al lado de nuestro hotel. Siempre hay furgonetas disponibles en el aeropuerto por lo que también te ahorras las esperas.

Hanway

Una vez en la ciudad, hicimos el check-in en el Comfort Hotel Boersparken, hotel de cuatro estrellas muy bien situado y de un trato exquisito. Altamente recomendable. No estuve alojado en otro hotel para poder comparar, pero eché de menos en los desayunos la variedad de productos. En este hotel, y me temo que en los demás, abundan todo tipo de ahumados (cosa que a mi mujer le encantó).

Debido al cansancio del viaje y a las pocas horas de luz que en esa época hay en Noruega (amanece sobre las 11:00 y empieza a anochecer sobre las 16:00), decidimos en este viaje no hacer vida nocturna y aprovechar esas pocas horas para poder ver la ciudad y hacer alguna excursión.

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La primera fue visitar el centro la ciudad. Oslo es pequeña y bastante cómoda, tanto a pie como en medios de transporte público (gracias al Oslo Pass puedes moverte por su metro y tranvías, además de tener acceso a algunos museos), te mueves con agilidad. Destacable el Palacio Real y sus alrededores y la zona del puerto, ideal para comer o cenar en sus restaurantes al borde del agua. Podrás disfrutar de unas preciosas vistas y saborear los platos típicos del país. De las distintas visitas que hicimos, quiero destacar el Museo Munch. Hacía unos meses que habían robado uno de los cuadros que el genial pintor hizo de “El Grito”. En este museo se encuentran dos versiones. Con una medida muy pequeña (89 cm x 73,5 cm), os aseguro que es un cuadro impactante donde refleja de una forma impactante la angustia y la desesperación.

Cerca de Oslo, nos acercamos a  visitar el Parque de Invierno Tryvann, un centro de ocio deportivo. Si eres amante del sky o de cualquier deporte de nieve, esta es la excursión que debes realizar. Desde Oslo, en metro y a tan solo veinte minutos, te plantas con tus skies a pie de pista. Daba gusto ver a familias enteras con sus equipaciones como iban y venían por el metro ¿Os imagináis los que sois de Madrid, que podéis hacer un Puerta del Sol – Cotos – Valdesquí? Sería una auténtica gozada, ¿verdad?

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En resumen, una ciudad ideal para un fin de semana. Tienes tiempo suficiente para patearla de arriba a abajo y de hacer un par de excursiones al gusto de cada uno. Os aconsejo meses de verano, para evitar por lógica el frío y tener más horas de luz.

Nos quedamos con muchas ganas de poder ir al norte, para visitar Bergen, pero eso será en el próximo viaje.

Besos y abrazos para todos.

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