Grenoble, capital de los Alpes franceses

Como os indico en el título, Grenoble es conocida en Europa como la capital de los Alpes. La ciudad está rodeada por esa inmensidad de montañas: por el suroeste la Vercors, por el este la Belledonne y por el norte de la Chartreuse. Cuando paseas por sus calles, mires donde mires, verás que estás rodeado de inmensas cumbres. La verdad es que, si no estás acostumbrado, puede resultar hasta un poco agobiante o claustrofóbico.

Grenoble tiene magníficas comunicaciones con varias opciones para llegar a ella. Si vuestra opción es llegar en avión, que entiendo es la más lógica, tenéis la opción de elegir tres aeropuertos: el de Grenoble, el de Lyon (Saint Exupery) y el de Ginebra (Suiza). Todos ellos tienen lanzaderas de autobuses que te dejarán en el centro de la ciudad. Dependiendo de cual elijas, el coste del billete del bus estará entre los 22 € hasta los 45 € por persona adulta (billete de ida y vuelta). Yo elegí la tercera opción. Cierto que es el más lejano y que tardas más o menos una hora y media en llegar, pero el coste del billete de avión me inclinó a escoger esa opción: me salía mucho más barato.

Moverte por la ciudad es muy cómodo gracias a las cuatro líneas de su moderno tranvía. Pero Grenoble es una ciudad que invita a pasear por sus tranquilas calles peatonales y sus enormes jardines. Tenéis otra opción muy ecológica y barata: alquilar una bicicleta por 3 € al día. Grenoble tiene carriles y aparcamientos específicos para montar en ellas. Además, aunque es una ciudad rodeada de montañas, Grenoble es totalmente plana, por lo que os será mucho más cómodo.

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Panorámica de Grenoble desde la Bastilla

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El teleférico es la forma más cómoda de llegar a la Bastilla de Grenoble

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Grenoble respira juventud por los cuatro costados. Es lo que más caracteriza a esta ciudad. En ese aspecto, me recordó a Salamanca: ciudad pequeña, pero muy importante en cuanto a sus universidades (tiene alguna de las más importantes de Francia) y repleto de gente joven con la alegría y marcha que ello conlleva. Hay muchísima variedad de locales, bares, terrazas y discotecas que se suelen llenar de jueves a domingo durante casi todo el año. Una cita obligada para la vida nocturna es el centro histórico, sobre todo la zona de la plaza Notre Dame y plaza Grenette. Ojo al precio de las consumiciones.

Para comer, hay mucho donde elegir y para todo tipo de bolsillos. Empezando por lo más económico, supongo que por la cercanía a Italia, Grenoble está salpicado de multitud de pizzerías con hornos caseros. Os aseguro que están deliciosas. Pero si queréis probar algo típico y no os importa pagar un poco más tenéis dos opciones: alguno de los restaurantes con comida típica de la zona (deliciosos y variados quesos, mejillones con patatas, el gratinado delfinés, caracoles o el pollo con cangrejos) o la elección de alguna de las bresseries que tiene la ciudad con comida típica francesa.

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El río Isère atraviesa Grenoble

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El tranvía es el medio de comunicación más cómodo para moverse por Grenoble

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No os podéis ir de Grenoble sin antes visitar algunos de sus principales atractivos turísticos. Yo destacaría estos cuatro:

  1. La Bastilla: Esta antigua fortaleza de piedra construida a 480 metros de altura os permitirá tener las mejores vistas de la ciudad. Son espectaculares, os lo aseguro. La mayoría de las personas suben a ella andando, pero si os parece pesado, os recomiendo coger el teleférico que sale de la ciudad.
  2. Museo de Grenoble: nunca me hubiera imaginado que en este pequeño museo podemos contemplar algunos cuadros de algunos de los pintores más famosos como Picasso, Rubens o Zurbarán.
  3. Plaza de Notre Dame: la encontraréis en el centro de la ciudad y ella alberga la catedral del S. XIII y el Palacio del Obispado.
  4. Plaza de Grenette y casco histórico: además de poder disfrutar de la ciudad por sus calles peatonales podrás admirar los edificios históricos con sus magníficas fachadas góticas y renacentistas Como la Iglesia de San Andrés y la Iglesia de Saint-Laurent. Es la zona típica para las compras.

Por supuesto, para los amantes de la montaña, del alpinismo, senderismo y los deportes de invierno, Grenoble es uno de los pequeños paraísos para poder disfrutar de todo ello. Por algo fue sede de los Juegos Olímpicos de invierno de 1968. A menos de una hora de coche tienes unas diez pistas de skí: Les 7 Laux, Alpe d´Huez, Villard-de-Lans, Chamrousse, etc…

Como os decía al principio, las comunicaciones que tiene Grenoble son magníficas. Si tenéis tiempo suficiente y venís directamente a su aeropuerto local, además de cruzar la frontera Suiza para ver Ginebra, por su magnífica ubicación, tenéis la opción a una hora y media de llegar a Turín (Italia). En resumen, Grenoble os da la oportunidad de muchas y buenas combinaciones para pasar unos días magníficos de viaje.

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