Descubriendo Brasil – Manaus

Manaus, al norte de Brasil, es la capital del estado de Amazonas. Fue mi primera parada en este fantástico viaje organizado por TAM, la cadena de hoteles Orient Express y Adventure World Brasil. Para llegar a esta ciudad sólo podemos hacerlo de dos formas, por agua o por aire.

Manaus tuvo su esplendor a finales del S. XIX y principios del S. XX con la fiebre del caucho. Por entonces, era la ciudad más próspera del país. Todavía queda algún edificio  de la época donde podemos ver la opulencia con la que se vivía. Como ejemplo claro el Teatro de la Ópera. Hay una leyenda urbana en la ciudad que dice que el mismo Caruso llegó a cantar en él, pero se ha demostrado que no es cierto (aunque sí que lo han hecho buenos artistas del S. XX como el mismo Carreras). La visita a este teatro cuesta 10 reales (unos 5 € al cambio).

Teatro de la Ópera

Pero lo interesante no es la ciudad en si. Lo emocionante es que aquí nace, de la unión del Río Negro y el Río Solimoes, el río Amazonas, el más largo y caudaloso del planeta. Me cuesta explicar la sensación que tuve al ver por primera vez este río e imaginar como llegaron a él los primeros conquistadores. Te das cuenta que no eres nada en la inmensidad de la selva. El río Amazonas, en su parte más ancha, mide 36 kilómetros. Ríete tú de cualquiera de nuestros ríos.

Tuve la suerte de navegar y conocer el Amazonas a bordo del Desafío. Un barco donde el personal se vuelca desde el primer momento con los clientes con un trato exquisito y personalizado. Sus camarotes, aun siendo pequeños, tienen todas las comodidades que puedes desear. Pero lo mejor de todo es Flora, su cocinera. Prepara unos platos típicos dignos de la alta cocina.

El Desafío

 

Fueron tres días llenos de emociones y experiencias únicas que jamás había vivido y difícilmente vuelva a vivir: pescar pirañas rojas (las más temidas); ver como Rubén, nuestro guía, cazaba con sus manos jacarés; avistar aves y animales que jamás había visto; disfrutar del ruido ensordecedor de la noche en el Amazonas; caminar por la selva y ver hormigas y arañas gigantes con cara de ser muy malas; conocer tribus indígenas y poder bailar con ellos danzas tribales ancestrales (algunos de estos bailes duran 24 horas); ver poblados donde aun siguen estudiando y cuidando sus orígenes y tradiciones, donde los niños en vez de jugar con PSP y Nintendo, tienen como mascota y juguetes a anacondas, osos perezosos y jabalís; comer deliciosas platos locales y disfrutar de bellísimos atardeceres con una caipiroska (caipirinha con vodka) en la mano.

Baile indígena

En resumen, una experiencia fantástica e inolvidable y muy recomendable para cualquier persona con o sin espíritu aventurero. Espero volver algún día.

Besos y abrazos para todos.


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