Chebika, Tamerza y Midas, los oasis del Atlas tunecino

A una hora más o menos de Tozeur, la ciudad más cercana, enclavados en las áridas y polvorientas montañas del Atlas, se encuentran varios de los antiguos poblados bereberes construidos hace siglos al abrigo de unos espectaculares oasis. Recorriendo la carretera que separa estos antiguos poblados de la urbe de Tozeur, nos cuesta imaginar que en unas condiciones tan duras y extremas, alguna comunidad haya podido arraigarse durante tanto tiempo. Mientras avanzamos nos abruma este inhóspito paisaje y hasta donde la vista alcanza, solo nos rodea desierto, lagos salados y ningún tipo de vegetación o ser vivo que podamos imaginar, a excepción de los “todoterreno” de los dromedarios. Por esto mismo, cuando llegas a Chebika, el primer pueblo beréber en nuestro camino, nos maravilla el vergel en medio de la nada donde está levantado. El contraste que nos produce contemplar estos oasis es un choque brutal para nuestras emociones.

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Chebika es el primer pueblo bereber que nos encontramos llegando de Tozeur

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El oasis de Chebika es un auténtico vergel

Por desgracia Chebika, Tamerza y Midas son los tres únicos pueblos que quedaron en pie después de las terribles inundaciones (raro por estas tierras) que asolaron esta parte del Atlas en noviembre de 1969. La fuerza del agua y del barro arrasaron con todo a su paso y los pocos habitantes que sobrevivieron tuvieron que desplazarse unos cuantos kilómetros más allá de las montañas y los oasis, levantando de nuevo otros poblados. En la actualidad se están reconstruyendo poco a poco los antiguos, pero la verdad es que por ahora solo sirven como reclamo turístico por la belleza de sus enclaves, emplazados en sitios únicos e inigualables.

Pero los bereberes no fueron los primeros habitantes que se aprovecharon de los manantiales que brotan del subsuelo y de los dátiles de las palmeras (dicen que los de Midas y Tamerza son los mejores del mundo). Mucho antes que ellos, fueron los romanos los que se instalaron aquí y pusieron en estos oasis puntos de control para vigilar los ataques de las tribus subsaharinas. Porque precisamente estas montañas del Atlas eran la antigua frontera del Imperio Romano, conocido como El Límete de África. Sorprende también que los oasis y sus pueblos estén siempre separados por la misma distancia: 7 kilómetros.

Parece increíble que nada puede crecer en medio del imponente Atlas

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A lo largo de los oasis nos encontraremos pequeños saltos de agua

Los beréberes tenían tres tipos de construcciones: las casas trogloditas (de las que os hablaré en un futuro post), los casares (ciudades fortificadas más fáciles de encontrar en el sureste de Túnez) y los poblados ventanas, a los cuales pertenecen los Chebika, Tamerza y Midas. En los poblados ventanas, como se puede apreciar en la foto inferior, se puede observar con claridad el tipo de construcción de los pueblos, rodeados por una muralla defensiva y en su interior la mezquita, dos o tres templos dedicados a sus santos y el granero colectivo, siempre este último situado en el centro del pueblo.

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En Tamerza se puede observar con claridad el diseño de los poblados ventana




No es de extrañar que algunas productoras y directores de cine se fijaran en estos pueblos y quisieran rodar aquí algunas escenas de sus películas. Nada menos que El Paciente Inglés, ganadora de nueve Oscar en 1997, fue rodada aquí. También Antonio Banderas estuvo trabajando por estas tierras rodando El oro negro. Concretamente estas películas utilizaron sobre todo exteriores cercanos a Midas, que dentro de los tres pueblos, es seguramente el más espectacular de todos, ya que está enclavado en lo alto de una montaña rodeado por un cañón natural con 70 metros de profundidad y 4 kilómetros de longitud, atravesando este desfiladero los macizos del Atlas hasta la parte argelina. Como se puede comprobar en la foto de abajo, después de las inundaciones del 69 solo quedó en pie la mezquita (edificio pintado de blanco), aún en uso.

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El pueblo de Midas domina el gran cañón que le rodea

Antes de abandonar los oasis del Atlas tunecino, hay una parada obligada en la Gran Cascada, situada entre Tamerza y Midas. El nombre os puede llevar a engaño, ya que si os esperáis encontrar el Salto del Ángel, ya os aviso que no es así. Aquí no llega a los 10 metros de altura. La Gran Cascada es conocida no por su caudal, sino por la importancia que representa el agua para estos pueblos. Como podréis entender, para ellos es auténtico oro líquido. Su situación en una gran zona verde en medio del desierto y arropada por las montañas que cubren este pequeño desfiladero, hace que sea el lugar elegido por las familias vecinas para disfrutar y descansar.

Tanto en las tiendecitas que encontraréis en la entrada de la Gran Cascada como en el pueblo de Chebika, podréis llevaros algún recuerdo típico de la cultura y gastronomía de estos pueblos como por ejemplo turbantes, artesanía, teteras, rosas del desierto o los deliciosos dátiles, tan cotizados a nivel mundial. Nos os olvidéis que por estas tierras el regateo lo dominan a la perfección y os costará un poco rebajar los precios.

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La Gran Cascada se encuentra entre Midas y Tamerza

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Pequeñas tiendas para comprar algún subvenir en la Gran Cascada

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