Chambéry, la capital de los Saboya

Chambéry, capital de la Saboya histórica, está situada en los Prealpes del norte, entre los macizos de Bauges y de la Chartreuse, en la confluencia de los ríos Albanne y Leysse. Aunque Chambéry, por su ubicación en los Alpes, es un destino que suele estar ligado al turismo de naturaleza y de deportes de invierno (2 millones de turistas pasan al año por sus pistas de esquí), esta coqueta ciudad del este de Francia esconde otras curiosidades que la hacen sumamente interesante y atractiva para conocerla y disfrutarla en cualquier otra época del año. Para empezar, esta pequeña ciudad de estilo medieval, ha mantenido casi intacto su casco antiguo durante más de 500 años, por lo que dar simplemente un paseo por ella ya es un placer.

Pero como os decía, Chambéry esconde curiosidades artísticas y arquitectónicas para tener en cuenta y no dejarlas pasar por alto cada vez que la visitemos. Os dejo a continuación las más relevantes.

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Fuente de los Elefantes, construida en 1838 en honor de Benoît de Boigne

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Ayuntamiento de Chambéry

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Con el buen tiempo, las principales terrazas se llenan de turistas y vecinos de Chambéry

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Chambéry guarda con cuidado sus orígenes medievales

Paseando por Chambéry. ¿Qué estaría mirando yo con tanta atención?

Paseando por Chambéry. ¿Qué estaría mirando yo con tanta atención?

Recorrer los pasadizos conocidos como Traboules

En la arquitectura francesa, los traboules son pasajes que atraviesan los patios internos de varios edificios, permitiendo así pasar de una calle a otra. Aunque los traboules más conocidos son los de Lyon, Chambéry es otra de las ciudades de Francia donde encontramos este tipo de arquitectura tan peculiar. Lo ideal es adentrarnos en todos ellos sin miedo a descubrir hacia dónde nos llevan y qué nos esconden en su interior.

En alguno de ellos descubriremos, pareciendo que viajamos en el tiempo, palacios medievales de origen italiano que son una auténtica maravilla.

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Nunca sabrás lo que te encontrarás al otro lado de un traboule

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Chambéry, la ciudad del Trampantojo

El trampantojo (del francés trompe-l’œil) es la ilusión óptica o trampa con que se engaña a una persona haciéndole creer que ve algo distinto de lo que en realidad ve; especialmente, paisaje pintado en una superficie que simula una imagen real. Este tipo de pintura se empezó a utilizar en Chambéry por dos motivos: por la inestabilidad del suelo y el uso de pilotes, y por el material ligero que utilizaban para levantar sus casas (era tan endebles que no aguantaban motivos tallados). Por este motivo, con el uso del trampantojo los dueños burgueses conseguían dar un toque decorativo a sus viviendas, llamaban la atención de los viandantes y creaban una ilusión sobre lo real bastante original para la época.

Si paseamos por Chambéry, nos encontraremos muchos ejemplos de este tipo de “trampas” por distintas fachadas, por lo que es muy aconsejable tener los ojos muy abiertos. Pero si hay dos lugares en la ciudad que destacan y que son de visita obligada estos son: la Catedral y el Teatro Charles Dullin.

En la Catedral hay que resaltar sobre todo su interior. Tanto sus paredes como las bóvedas parecen que han sido decoradas sobre piedra con martillo y cincel y realmente han sido realizadas con pinceles. En el teatro destaca su fachada principal, donde todos los elementos decorativos son trampantojos. Os recomiendo tomaros un cierto tiempo para disfrutar de la decoración de ambos edificios e intentar descifrar qué es ilusión y qué no lo es. Los trampantojos son tan perfectos que cuesta diferenciar a veces la realidad y la trampa visual.




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Fachada principal de la Catedral de Chambéry

Trampantojos

Los trampantojos los encontramos en todas las paredes y bóvedas de la catedral

Aquí los trampantojos se ven con mayor claridad

Aquí los trampantojos se ven con mayor claridad

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Otros puntos de interés

Paseando por Chambéry encontraremos otros dos puntos de interés que enseguida llamarán nuestra atención. Los dos se encuentran en la Rue de Boigne (una de las calles principales de la ciudad): el Castillo de los Duques de Saboya y la Fuente de los Elefantes.

El castillo fue la antigua residencia de los condes y duques de Saboya, y por lo tanto, testimonio de las estrechas conexiones entre Chambéry y Piamonte. Hoy, es sede de la Prefectura y el Consejo General del departamento de Saboya. Los principales sitios accesibles para una visita guiada son: la torre del Tesoro (siglo XIV), las habitaciones inferiores (siglo XIV), la torre semi-redonda (XIV – siglo XIX) y la Capilla Saint (siglo XV), con bóvedas góticas pintadas en trampantojo (aquí también encontramos ese tipo de pintura) y vidrieras del siglo XV, donde se albergó entre 1502 y 1578 la Sábana Santa, hoy en Turín. Una curiosidad sobre esta fortaleza: El primer y el tercer sábado de cada mes a las 17:30 en Chambery se escuchan las más bellas obras musicales realizadas por uno de los carillones más grandes del mundo. Está compuesto por 70 campanas de bronce. La más grande pesa casi cinco toneladas. El carillón se encuentra en la torre Yolande, campanario de la Santa Capilla del castillo y produce realmente sonidos únicos. Una musicalidad excepcional con una precisión absoluta.

La Fuente de los Elefantes es sin duda uno de los emblemas de Chambéry. Las cuatro caras de los elefantes están orientadas hacia los cuatro puntos cardinales imitando una cruz de Saboya. Los vecinos de la ciudad también la conocen con el nombre de la “Fuente de los cuatro sin culo”. Fue construida en 1838 en honor del general de Boigne, gran benefactor de Chambéry, su ciudad natal. La presencia de elefantes evoca probablemente a Aníbal cruzando los Alpes en el 218 AC.

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Teatro Charles Dullin

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Entrada principal al Castillo de los Duques de Saboya de Chambéry

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Interior del Castillo de los Duques de Saboya de Chambéry con los Alpes dominando al fondo

No os podéis ir de Chambéry sin entrar en alguna de sus pastelerías. La más conocida se encuentra también en los soportales de la Rue de Boigne. Se llama Cedric Pernot y en ella podréis disfrutar de un magnífico café o té con una deliciosa pastelería o unos sabrosos macarons.

Para acabar una curiosidad sobre el nombre de Chambéry: el barrio madrileño de Chamberí lo toma de esta ciudad francesa. Según la leyenda, el barrio de Chamberí fue bautizado así por María Luisa Gabriela de Saboya, primera esposa de Felipe V. Fueron tantas las similitudes las que encontró entre su ciudad natal y este área de Madrid, que tomó la decisión de ponerle el mismo nombre.




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