El anfiteatro de El Djem, el coliseo de Túnez

En Túnez, en el pequeño pueblo de El Djem, se levanta el coliseo más grande de África y el tercero más grande del mundo después del de Roma y el Anfiteatro de Capua. Su historia y el magnífico estado de conservación de esta maravilla arquitectónica hace que sea una parada obligada si visitamos este país. Esta impresionante obra de arte que se tardó 100 años en acabar, fue mandada construir por el procónsul romano Gordiano I sobre el 238 D.C. bajo el mandato del emperador Maximino el Tracio. Esta construcción es sin duda alguna, la joya arquitectónica de Túnez y uno de sus símbolos principales.

El Djem, la antigua gobernación romana conocida como Thysdrus, fue una de las plazas estratégicas de este imperio durante cinco siglos debido a su ubicación, ya que les permitía controlar los accesos principales del país. En la época de esplendor, esta ciudad llegó a albergar hasta 40.000 habitantes.

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Impresiona nada más llegar a El Djem la vista del anfiteatro

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Entrada principal al anfiteatro de El Djem

El Djem seguía la urbanización típica de la época: la ciudad fue levantada siguiendo un trazado de ajedrez, con varias líneas de casas paralelas y otras dos principales. En el centro de la ciudad se ubicaban los edificios públicos como el foro, el teatro, las termas, los templos y el anfiteatro, donde se concentraba la actividad comercial, política, judicial y religiosa de la ciudad. De todas estas construcciones, por desgracia, en El Djem solo queda en pie este coliseo.

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Vista de la entrada al anfiteatro de El Djem desde lo alto del coliseo

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Vista parcial del coliseo desde la arena

Lo primero que llama la atención nada más entrar (el coste de entrada es de 1 dinar) es su casi perfecto estado de conservación, mucho mejor que los de Italia o los que podemos encontrar en cualquier otra parte del mundo. Y digo casi porque a lo largo de la historia ha sufrido guerras y saqueos. Los dos conflictos más importantes que lo dañaron fueron:

  • El siglo VII la princesa bereber Kahena unió las tribus bereberes para frenar el avance de los invasores musulmanes. Vencida y perseguida, se refugió con sus seguidores en el anfiteatro, donde resistió durante cuatro años hasta que fue traicionada por su joven amante, que la apuñaló y envió su cabeza embalsamada al jefe del ejército árabe.
  • En el siglo XVII, en la época de dominación de los soberanos turcos, quienes asfixiaron a impuestos a los vecinos de Thysdrus y estos se levantaron en varias revueltas escondiéndose en el coliseo. Los otomanos no tuvieron ningún reparo en atacar con sus cañones y destruir parte de la fachada del anfiteatro.

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‪Increíble Djem! El tercer Coliseo más grande del mundo y en un estado de conservación perfecto #Túnez‬

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También es llamativo la originalidad de su construcción. Con unas dimensiones de 147,9 metros de largo y 122 metros de ancho, fue levantado con piedra  arenisca de la zona – llamada Mahdia- con la técnica de opus quadratum (sillares de piedra de la misma altura se establecían en hiladas paralelas regulares, a menudo sin el uso de mortero) dotándole de una original forma elíptica y no circular, como otros anfiteatros de la época. Para que os hagáis una idea de su dimensión, en sus gradas cabían 35.000 espectadores. Toda una olla a presión pidiendo sangre y espectáculo. Os aseguro que impresiona cuando estás en el centro de la arena e imaginas cómo tuvo que ser esa época. Se te pone la piel de gallina.

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El estado de conservación de El Djem es casi perfecto, excepto por parte de las gradas que fueron derribadas en la guerra con los otomanos

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Palco del emperador romano Gordiano I (328 D.C.)

El anfiteatro está dividido en tres partes:

  • Las gradas, compuestas de tres pisos con 60 arcadas sujetadas por columnas.
  • La arena, donde se realizaban las actuaciones y los combates. Como os decía anteriormente, además de las guerras, el coliseo sufrió numerosos saqueos a lo largo de la historia: la arena estaba decorada por completo por mármol. Los vecinos de El Djem utilizaron este mármol como cantera para construir y decorar sus casas. Aunque tarde, por suerte esto fue controlado en 1979 cuando el anfiteatro fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
  • El foso, donde se encontraban las celdas de los gladiadores, la prisión, los pozos de agua y los fosos para los animales.
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Debajo de la arena se encontraban las celdas de los gladiadores, la prisión, los pozos de agua y los fosos para los animales

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A la izquierda, la entrada principal por donde entraban los gladiadores a la arena para combatir

Por su magnífica acústica, arte que dominaban a la perfección los romanos, por su belleza y por su magnífico estado de conservación, no es de extrañar que muchos anuncios y películas hayan utilizado El Djem para grabar allí en numerosas ocasiones. Hasta el mismísimo Ridley Scott puso sus ojos en él y lo utilizó para algunas de las escenas del film Gladiator.

El Festival Internacional de Música Sinfónica, que se celebra cada año de julio a agosto, es otro de los eventos importantes que se celebran en El Djem. La reputación de este festival, para los amantes de la música de todo el mundo, ha traspasado fronteras. Barbara Hendrix o la mismísima orquesta de la Ópera de Viena han actuado en este espléndido coliseo.

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Vista panorámica de El Djem donde se puede apreciar la belleza y dimensiones de este anfiteatro

Cómo llegar y dónde dormir

El Djem se encuentra en el centro oeste de Túnez por lo que suele ser una visita obligada si nos encontramos en las playas de Sousse. Esta ciudad de la costa tunecina se encuentra a 70 kilómetros de distancia y el recorrido en autobús está entorno a la hora u hora media más o menos. Si venimos de la capital, del norte del país, tardaremos unas tres horas utilizando la autopista A1 para recorrer los 227 kilómetros de distancia hasta El Djem.

Para dormir solo hay una opción, el Hotel Julius de cuatro estrellas. En unas magníficas condiciones, está escasamente a 300 metros del anfiteatro y sus instalaciones están perfectamente equipadas con piscina, restaurante, Wi-Fi gratuita en todo el establecimiento, aparcamiento privado gratuito y sus todas habitaciones disponen de aire acondicionado y TV de pantalla plana.

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